No me gusta ser como la morralla que hoy en día llena nuestras calles.
Nunca me ha gustado, aunque lo he sido, lo soy y lo seguiré siendo durante mucho, mucho tiempo. Hasta que la palme, vamos.
(joder, esto parece un libro sobre un adolescente gilipollas...)
Lo que iba a decir es que, como me gusta tanto ir contracorriente, podría pasar del cliché de presentarse en la primera entrada porque CREO que todos los que me estáis leyendo me conocéis.
Pero bueno, como no es lo mismo creer que saber, será lo justo contar algunas cosillas sobre mí. Lo básico.
En el mundo de internet se suelen adoptar habitualmente pseudónimos (algunos de ellos extremadamente ridículos) (pRincEssa_GoTikAa), porque creo que a la mayoría no nos hace gracia que la gente sepa nuestros apellidos y tal. O por mera... ¿estética? Puede ser.
El mío es Ryo. Parece de chico. Es de chico. Me da igual. ME DA IGUAL.
Lo más básico luego de eso es contar un poco sobre la edad, tu procedencia y esas mierdas que realmente no le importan a nadie porque todos van a pensar que eres gilipollas. En ese tipo de etiquetado no hacen excepciones por minoría de edad.
Pues bien, tengo dieciocho años apenas estrenados y no os voy a decir nada más. Supongo que los que me seguís en twitter ya sabéis de sobra de dónde soy así que... Bueno. Estoy perdiendo el hilo. Me pongo loca.
Ojos inyectados en sangre.
Boca espumeante.
Gruñidos animales.
UMMM.
¿Por dónde iba?
Ah. Ya. No esperéis algo serio de esto. Cualquiera que me conozca sabe que NO va a ser serio.
Simplemente vendré aquí a contaros mi vida, que por cierto tampoco le importa a nadie, y a quejarme de cosas, etc.
Supongo que he decidido retomar por enésima vez esto de blogger porque he empezado la universidad, estoy viviendo lejos de casa y bueno, tengo bastantes cosas que contar.
SÉ QUE NADIE ME VA A SEGUIR, más que nada porque ni siquiera usáis blogger. Pero como sois unos cotillas de cuidado, venís aquí con todo el morro del mundo a cotillearme... Tampoco es que me importe.
Bueno. No sé qué más decir. Se me seca el cerebro. UH. La improvisación nunca es buena, ¿verdad? Ya. JAJAJA. ¡JAJAJA! Ja. Sí.
Hasta luego.
Hijos de puta.